
Días atrás, padres, docentes y alumnos del Colegio Salesiano Adolfo Fernández realizaron un reclamo frente a Casa de Gobierno para pedirle al gobierno una respuesta ante un reclamo que data de hace dos años: la incorporación de un asesor pedagógico para trabajar con chicos discapacitados. Luego de una larga espera su petición llegó a buen puerto.
La escuela del "Padre Fito” se creó en 1986, y hace 10 que incorporó la educación de chicos con parálisis cerebral, autismo, síndrome de down, retraso madurativo y otras enfermedades. Actualmente, la institución está integrada por 50 docentes y 250 alumnos, de los que 25 presentan “necesidades educativas diferentes”.
La directora del establecimiento, Sandra Juárez dijo que “se empezó a implementar esta metodología de trabajo porque los chicos al terminar la escuela especial se quedaban sin alternativa”. Relató el caso de Matías, un joven que provenía de la Escuela Alta Barda y no sabía leer ni escribir, pero que luego de dos años de arduo trabajo aprendió a hacerlo, a pesar de las 32 intervenciones quirúrgicas que sobrellevó por su parálisis cerebral.
Largo Trajinar
La lucha comenzó hace dos años, cuando los directivos del colegio enviaron un proyecto al Concejo Provincial de Educación para pedir un asesor pedagógico. Los padres, por otro lado, hicieron notas para solicitar una audiencia con la titular del CPE, Patricia Ruíz, pero recién este año consiguieron ser atendidos. Claro, cuando Educación dio el visto bueno para el asesor pedagógico, la traba llegó desde Hacienda de la provincia, donde "cajonearon" el reclamo. Recién hace unos días, y después de marchas y reclamos en las puertas de Casa de Gobierno, apareció la respuesta deseada.
Actualmente una hora cátedra se paga 90 pesos, sin tener en cuenta temas la antigüedad. Este colegio estaba solicitando un asesor pedagógico que cumpla con 40 horas cátedras, algo así como 3.600 pesos. El dinero no parece tanto si se tiene en cuenta que no hay muchos colegios que se dediquen a una integración educativa y social como la que se realiza allí.
Este establecimiento no es una escuela especial, por lo que el plan de estudio es uno solo. Sí se respetan los tiempos de los chicos discapacitados y se acondicionaron las instalaciones con rampas y vallas.
Muchas veces, la tarea de los docentes consiste en largas horas de planificación, según la demanda de cada uno de los discapacitados. Es así que se realizan talleres lúdicos-recreativos, que sirven para estimular el desarrollo cognitivo. Además, a través de un proyecto, consiguieron que una empresa petrolera financie por un año las clases de natación (fundamental para los que poseen discapacidades motrices) y el transporte, que también representa otro problema.
En cuanto a la preparación para hacer frente a este desafío, los profesores del Padre “Fito se han capacitado en el año 2000, con Beatriz Celada (una profesional que sabe mucho del tema) por medio de un convenio con la Universidad del Comahue, ya que por parte del gobierno no reciben ningún tipo de ayuda. “Lo único que recibimos del Estado son los sueldos docentes", sentenció la directora.
Para solventar los gastos, los padres hacen un aporte a la cooperativa de la escuela, se realizan colectas entre profesores, se rotan los turnos para poder cubrir todas las horas (dado que desempeñan una jornada de clase extendida, que va de las 8 a las 16horas), trabajan con organizaciones de Villa Florencia y Don Bosco Segundo, con la comisión vecinal del Barrio Limay, la E.P.E.T Nº 6, y el colegio Don Bosco, pero esto no es suficiente.
Finalmente, después de mucho luchar, el reclamo de esta comunidad educativa se escuchó.
Noelia Huenohueque
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