
La ciudad de Neuquén cuenta con una nutrida cantidad de artistas, sólo entre bandas de rock la cifra asciende a más de 100. Sin dudas un aspecto muy positivo para la comunidad, aunque ésta no siempre llegue a conocer su oferta musical. ¿Qué es lo que lleva a que una masa tan nutrida de músicos no tenga difusión? Desde el gobierno se crean ciclos cuyo fin es mostrar las variadas propuestas locales, aunque para diversos sectores del arte esto no alcanza, ya que ciertas políticas solo llevan a “la precarización del trabajo”.
La cita estuvo pactada para las 17 en la sala cultural Conrado Villegas, ubicada en pleno centro neuquino, uno de los pocos espacios donde los artistas pueden mostrar su trabajo. Aquí se proyectan películas, se realizan conciertos, seminarios, y las propuestas son bien recibidas.
Héctor Navarro, mas conocido como "Chakal", recorre impaciente los pasillos del lugar: “Espero que venga alguien, es la primera charla-debate que organizamos para todos los interesados en producción independiente y autogestión”. Comienzan a llegar. Ya son 6. En 30 minutos aumentan a 10, esto ya es un logro para los integrantes de la AMI.
Los músicos de la ciudad cuentan con un problema que va más allá de los estilos: les cuesta reunirse. Un aspecto que deben cambiar. La Asociación de Músicos Independientes (A.M.I) surgió en el año 2006 como una necesidad colectiva de un grupo de músicos de la región que se sentía completamente abandonado.
El debate lo abrió "Chakal" -baterista de la banda Another Freak y vicepresidente de la asociación-, quien brindó estrategias ligadas a la producción y la autogestión. El primero de los temas tratados engloba todo lo referido a la planificación de un proyecto, en el caso de organizar un recital, esto implicaría la búsqueda de lugares para presentarse, confirmar fechas, horarios, y pedir todos aquellos presupuestos que deberán correr por cuenta del músico (como el flete).
Allí surgió el problema de la falta de espacios habilitados en donde presentarse, un reclamo que lleva más de diez años por parte de distintos sectores referidos al arte. “En la región hay cada vez mas artistas que estudian para serlo, pero hay menos espacios", dice Miguel Ángel Barcos desde las páginas de un diario regional. Todos están de acuerdo.
Chakal resaltó que al no contar con espacios, los músicos recurren a pub’s, que no están preparados para que se logre un buen sonido. Si bien se reconoce el uso del auditorio del Museo de Bellas Artes, de la Legislatura y el de la Casa de Gobierno, manifiestan que estos no son lugares específicos para ciertos artistas, como los de rock.
Por otro lado se hizo referencia a la autogestión. De esta manera son ellos -los artistas- los encargados de realizar todo lo que rodea su obra, desde la difusión, actuaciones, recurriendo a la prensa o pegando afiches en la vía publica, hasta la búsqueda de auspiciantes que ayuden a costear los gastos que representa una presentación en vivo. Dejan en claro que a la hora de organizar un show se debe contar con mucho tiempo, buscando estrategias para que el público se acerque y conozca el trabajo de los artistas que cuentan con escasa difusión radial. “Necesitamos que haya una modificación en la ley de radiodifusión, para que el músico regional sea difundido”, aseveró Chakal.
Un ciclo cuestionado
Hace diez años existe en Neuquén el “Verano Cultural”, una iniciativa de la Secretaria de Cultura que comanda Oscar Smoljan, cuya finalidad es brindar un espacio de difusión a distintos artistas.
Lo que en 1999 era una dirección de Cultura, con el paso del tiempo creció y se consolidó actualmente como una secretaría. “Empezamos con el 0.7% del presupuesto total del municipio y ahora estamos con el 4... Estas sumas se destinan a instituciones e infraestructuras”, remarcó Smoljan, quien añadió que la cultura es la herramienta que tiene la sociedad para igualar socialmente.
De esta manera distintos artistas realizan todos los veranos actividades que se desarrollan en diversos sectores de la ciudad como: zona oeste, centro y las costas del río Grande y Gatica, congregando una gran cantidad de público que disfruta gratuitamente de la amplia variedad de espectáculos.
Pero hay detractores al plan gubernamental. “El verano cultural es una instancia de precarización del trabajo artístico”, opinó el guitarrista local Sergio Melo, quien planteó las principales fallas por las que tuvo que atravesar en su participación del ciclo.
Cada escenario tiene un responsable que se encarga de coordinar los números que actuarán cada noche y de administrar el presupuesto asignado (que ronda entre los 400 y 500 pesos) dependiendo del género. Existen escenarios –como el de folklore- en los que se presentan hasta cinco solistas (o grupos), además de dos o tres cuerpos de baile.
Con un presupuesto tan escaso, ¿cómo hace un responsable de escenario para dignificar la actividad laboral de los participantes?, se preguntó Melo, quien además explica que detrás de cada artista existe una gran inversión de tiempo y dinero. No se consideran los gastos extras, como el de pagar un transporte para llegar al lugar del evento…con lo que el gobierno municipal me paga por una presentación no puedo comprar ni siquiera las cuerdas de mi guitarra”, remarcó.
Otro de los problemas planteados es el de las condiciones técnicas con las que se encuentran al momento de subir al escenario que, "no siempre se presentan de las maneras mas optimas”. Mal sonido por cuestiones técnicas o humanas, son las más frecuentes.
El último de los temas que se planteó fue el de la “inestabilidad laboral”.
En primer lugar, “el pago por tocar en el Verano Cultural suele hacerse efectivo meses después, como en otoño”. Además se le exige al artista una factura para cobrar el dinero por la presentación “cual monotributista comerciante de la ciudad”, ironizó Melo.
Por otro lado, se plantea que el aporte realizado desde Cultura hacia la actividad musical se limita a tres meses en todo el año, sin ofrecer propuestas de contrataciones en el tiempo restante
Autoridades y artistas deberán encargarse de solucionar sus diferencias, ya que éstas sólo perjudican a los ciudadanos que esperan ansiosos por ver a “sus talentos” en eventos que sigan siendo gratuitos, generándose a través de la cultura nuevas formas de integración e inclusión.
Vega Jonatan, Segundo año de Periodismo.




