martes, 19 de mayo de 2009

CUANDO EL DINERO ES MÁS FUERTE




A partir de la crisis del 2001, cuando las manifestaciones en las calles eran moneda corriente, cuando el corralito dejaba a muchos en la ruina, cuando De la Rúa renunciaba a la presidencia de la Nación, renacía aquí en la Argentina el trueque como una necesidad para sobrellevar dicha crisis. Por aquel entonces era sólo para intercambiar productos, pero con el correr de los años se fue transformando en un negocio, donde todo se compra y se vende.

En Neuquén capital, el rueque ha perdido su significado o se confunde con el de feria. Algunos feriantes sostienen que este cambio se ha dado porque el sentido de solidaridad pasó a un segundo plano.

Transitar por la Plaza de la Memoria el sábado resulta muy atrayente, ofrece un panorama muy pintoresco, socializador y diverso. Ahí convergen una gran cantidad de personas, unas con el objetivo de comprar, otras como una ayuda por la falta de trabajo y otras simplemente van porque lo ven como un pasatiempo o una entrada extra.

A la mañana bien temprano se ponen manos a la obra. Unos arman sus carpas, ponen sus mesas y sobre estas depositan diferentes tipos de productos, desde ropa, utensilios, hasta las más insólitas cosas. Están quienes con menos recursos o por comodidad tienden en el suelo una manta y dejan a la vista lo que venden. Otras elijen andar con cajas y bolsas por el amplio verde de la plaza.

El recorrido es arduo y lleno de contrastes. Hay feriantes que tienen más recursos, que arman amplias carpas, cuentan con un gran stock, llevan dvd’s, televisores o equipos de música como herramienta de trabajo. Por lo general, son los que se encargan de comerciar cd’s truchos o ropas con marcas que dicen ser lo que no son. ¿Quién se encarga de regularizar la gran cantidad de venta de productos ilegales, si supuestamente este es un delito penado por la ley? interrogante que se pierde entre la multitud.

Por otra parte, en esta feria se hacen presentes las familias bolivianas, que se caracterizan por su vestimenta, por llevar a cabo un trabajo grupal y organizado. Ellos tienen puestos de comida (que simulan ser una especie de restaurante) y de verduras. Según otros feriantes el problema de los bolivianos es la discriminación, porque “muchos les dicen que vienen  a ocupar el lugar de un argentino”. También surgen diferencias con éstos porque no comprenden que el trabajo infantil esta penado por la ley”, agrega Jorge, integrante de la comisión de la feria (un jubilado que concurre porque lo hace sentirse útil).

Estas variantes y otras que se presentan en la feria de la calle Independencia son algunas de las que ha intentado o supuestamente debería normalizar el Municipio desde que decidió (hace poco más de un año) intervenir en  ella.

“El trueque nació espontáneamente por iniciativa de los feriantes en el 2000-20001, por la necesidad de la gente, ellos se fueron organizando como pudieron dado que durante varias gestiones los intendentes miraron para otro lado”, explica Gustavo Beltrán de Desarrollo Local de Censos y Estadísticas de la Municipalidad.

“Nosotros a partir de dos censos realizados hace un año desde el área de Desarrollo Local estamos a cargo del ordenamiento de la feria y de las otras ferias que hay en los barrios. Al principio, la mayoría rechazaba el ingreso de la municipalidad pero cuando vieron que la actitud no era represiva empezaron a colaborar. Desde ahí, es que intentamos incluirlos en la economía de la ciudad, por lo que hubo varios avances,  como un convenio con Nación para la provisión de baños químicos, masones y gacevos. También, los verduleros han realizado cursos de manipulación de alimentos y la municipalidad los ha reubicado sobre la calle Independencia donde se han asfaltado dársenas para que ubiquen sus puestos” dijo Beltrán.

Desde la intervención de la Municipalidad en la feria del centro, se han otorgado credenciales (por las cuales los feriantes no deben pagar nada) aproximadamente a unos 700 feriantes por lo que fue necesario dividirlos por rubro, los espacios con los que cuentan son de tres metros por tres o de 1.50  por 3, según lo que ofrezcan y porque el espacio físico es limitado.

Además, la comisión formada por ocho integrantes de la feria trabaja conjuntamente con la municipalidad. Todos los sábados quince personas del Área de Desarrollo Local concurren a la feria para tratar de controlar las irregularidades que puedan sucederse. Sin embargo, Beltrán agrega que “la feria es un espacio muy informal por lo que incumplimiento de las normas va a haber muchísimas. Por ejemplo, los que elaboran comidas, venden CD’s o ropa no están en regla, en cuanto que la mayoría de los bolivianos que no poseen documentación legal tienen  más de un puesto, por lo general, de verduras a cargo de otro familiar”.

Mirado desde otro lado, ese espacio informal para los feriantes, no sólo al que concurren por necesidad, sino que también es de encuentro, de experiencia y de compromiso; como remarca Rosa, que todos los martes concurre a la feria que se desarrolla en el Barrio Villa Ceferino. Ella es jubilada y sostiene que ir a la feria le da alegría porque comparte con la gente y sale de la rutina.

“Un día antes de ir a la feria preparó algo para vender, a veces llevó tortas dulces o buñuelos, otras apronto ropa para llevar. El martes me levanto temprano, tipo siete y paso a buscar a mi sobrina Ana. Vamos temprano para agarrar lugar. Una vez allá acomodamos las cosas y tomamos mate, mientras esperamos que alguien venga a comprar, también nos turnamos para recorren la feria”.

La diferencia entre la feria de Villa Ceferino y la del centro Neuquino en cuanto a concurrencia de gente y de espacio es muy grande, pero ambas se constituyen como un espacio para cubrir necesidades o para salir de la rutina, como señalaba Rosa.

En la capital neuquina se realizan durante la semana muchas ferias, las hay en el Barrio Unión de Mayo, en Gran Neuquén Norte y Sur, en el Barrio Villa Ceferino, en el Barrio Progreso y en otros barrios; pero en todas, y en todos sus aspectos prima la diversidad.

Sin embargo, están aquellos feriantes que como Gonzalo sostienen que el trueque perdió su sentido porque la gente no entendió el tema del canje, el de dejar de lado el dinero, para cumplir con una ayuda solidaria; que era el principal objetivo de los que idearon el trueque.

Con sus idas y vueltas, con su organización y desorganización, con la multiplicidad que hay en las ferias es con lo que el Área de Desarrollo Local de la Municipalidad trabaja desde hace poco más de un año, intentando dar soluciones.

Esta búsqueda de organización se esta llevando a cabo con la entrega de credenciales a los feriantes, con espacios de ubicación establecidos, con reuniones para atender las diferentes problemáticas y con otros aspectos en los que actualmente se esta trabajando.

Si bien el trueque ya no responde al intercambio de un elemento por otro, en su nueva acepción de feria no deja de crecer, ya que desde el Área de Desarrollo Local destacaron que son cada vez más los vecinos que se organizan en sus barrios para tener un espacio de estas
características.

NOELIA HUENOHUEQUE, Segundo año de Periodismo.

 

 

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